Evita exteriores accesibles, buzones y portales. Mejor ubicar dentro de casa, detrás de marcos, bajo mesas o en superficies menos obvias. Así reduces escaneos malintencionados y aumentas la vida útil protegiendo contra sol, lluvia, curiosidad excesiva y manos nerviosas.
Nunca imprimas la contraseña en claro. Usa QR con acceso invitado que expire, o un portal que muestre la clave solo tras autenticación. Cambia periódicamente, registra dispositivos y separa la red de invitados de cámaras y sensores que controlan zonas sensibles.